sábado, noviembre 12, 2011

LCDLS - cap. 75pf24

Sombra miró la copa que le habían puesto en frente, sobre la mesa.

Era una copa sencilla, tallada en madera, con algunos dibujos realizados en relieve, de forma un poco tosca. Estaba llena de un líquido oscuro. Al olerlo le llegó el inconfundible aroma de la uva fermentada. Era vino.

A ella nunca le había llamado la atención beber alcohol, y en ese momento no fue la excepción.

Miró con cierta pereza hacia la fogata de nuevo. Las niñas que le habían trenzado el cabello esa mañana estaban bailando en la parte más cercana al fuego. Los niños bailaban justo al lado contrario del círculo. A su alrededor había sentados unos veinte hombres y mujeres jóvenes, que eran los que tocaban los instrumentos. El resto del grupo bailaba con ánimo al ritmo de la melodía.

A Sombra no le molestaba el ruido, ni la música, pero tenía jaqueca. Había sido un día largo y estaba cansada. Pero sabía que no podía irse, pues esa fiesta estaba dedicada a ella. Miró a Soren, esperando poder pedirle consejo, pero el chico había recostado la cabeza sobre la mesa, y parecía profundamente dormido.

Sombra sonrió y miró de nuevo su copa, pensando en si debía seguir el ejemplo de Soren. Mientras pensaba le daba vueltas a la copa, sin ver realmente. Pero entonces notó algo. Los dibujos que tenía la copa parecían significar algo, que se le hacía vagamente familiar.

Primero estaba una luna creciente blanca sobre un círculo negro. Luego había un medio sol amarillo sobre un círculo azul celeste. Justo al lado contrario de la luna había un sol rojo sobre un círculo de fondo blanco. Y al lado contrario del medio sol había una media luna negra sobre un fondo rojo.

Sombra le dio vuelta varias veces a la copa mirando los dibujos. Tardó un poco en darse cuenta que simbolizaban las horas del día. La noche, el amanecer, el medio día, el atardecer. Eso debía ser. Aún así se le hizo extraño que dibujaran eso en una copa.

Volvió a mirar a la gente junto a la fogata. Los niños habían dejado de bailar y estaban sentados junto a las carpas, jugando. El baile era ahora de los jóvenes. Sombra se dio cuenta de repente que los vestidos de las mujeres tenían algo en común con la copa. Algunos eran blancos con negro, otros eran amarillos con celeste. Unos más eran rojos con blanco , mientras que otros eran negros con rojo. Eran los mismos colores que tenía la copa, con las mismas combinaciones que los dibujos.

Pensó en preguntarle a alguien qué significaba eso. Pero supuso que no era el mejor momento. Miró a Soren de nuevo, que resoplaba lentamente y deseó poder descansar un poco como él. Recostó su cabeza en la mesa, escuchando la música, que poco a poco iba convirtiéndose en un sueño.



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