Puedes saber todo sobre ti, pero hasta que se lo dices a alguien más es cuando realmente te das cuenta de ello.
Y lo digo porque hace mucho tiempo que sabía que tengo un gusto extraño por las conversaciones, que sólo son con ciertas personas y de ciertos temas. Es decir, siempre he sabido que soy muy elitista a la hora de elegir a las personas con las que socializo, pero hasta que lo dije en voz alta hace unos días, me he dado cuenta de que realmente es así.
"Y por eso debes sentirte honrado de que me guste platicar contigo, porque son pocos los que entran en esa lista, eh." Fue la frase con la que terminé mi declaración.
Cuando terminé de decirla me quedé un poco sorprendida, pero al mismo tiempo era algo que ya sabía. Lo peor del caso es que no me siento nada mal por haberlo dicho, sólo siento sorpresa.
Y sí, es cierto. Hay pocas personas con las que hablo, pues con la gran mayoría siento que es una pérdida de tiempo.
Y es una pérdida de tiempo, no por el tema que hablaré, porque sé que puedo hablar de tonterías con ciertas personas y que igualmente lo disfrutaré. La pérdida de tiempo se debe a que pienso que no aprenderé nada nuevo de esa persona, y que esa persona no sabrá apreciar lo que aprenderá de mí.
No creo que tenga un complejo de superioridad como tal, porque no es que crea que soy más que los demás, sino que creo que ellos no llegan a mi altura.
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